martes, 22 de julio de 2008

Clase Lo Nuevo De Guillermo Calderòn En Montaje".

sábado, 19 de julio de 2008

Teresa Wilms Al Cine


Teresa Wilms llega al cine, de la mano de Tatiana Gaviola
Cine El largometraje se estrenará a más tardar en marzo de 2009:

Son pocos los filmes que son un placer aún antes de estar terminados, y “Teresa”, el filme en que la cineasta Tatiana Gaviola cuenta su versión de la vida de escritora Teresa Wilms Montt (ver recuadro aparte), es uno de ellos.

El largometraje, que se grabó en formato digital durante el año pasado y que dura aproximadamente 85 minutos, es protagonizado por la actriz Francisca Lewin y cuenta con los actores Diego Casanueva y Juan Pablo Ogalde en los roles de Vicente Huidobro y Gustavo Balmaceda, respectivamente. El proyecto contó con un presupuesto de US$400.000, que se reunió sumando fondos concursables públicos e inversionistas, destacando entre estos últimos TVN, canal que emitirá la producción durante 2009, luego de que sea exhibida, a más tardar en marzo, en las salas de cine.

En “Teresa”, Gaviola reproduce meticulosamente el Chile de principios del siglo XX, al mismo tiempo en que narra, de una forma contemporánea, subjetiva y altamente femenina, la vida de la polémica y aristócrata literata. Sobre sus motivaciones, sus técnicas y su particular visión de Teresa la interrogamos en esta entrevista.

—¿Por qué una película sobre Teresa?

“La historia de Teresa me ha interesado desde siempre. La primera vez que leí sobre ella fue a los 17 años, una nota cortita en que se ponía mucho énfasis en lo castigada que fue por ser infiel. Después fui encontrando cosas: entrevistas, reportajes, una biografía y, paralelamente, fui desarrollando una pasión por Vicente Huidobro. Me encantaban estos personajes que se juntaban y me fascinaba el misterio, porque Teresa todavía es un personaje del que se habla como en secreto: de alguna manera sigue siendo castigada. Sigue siendo inconveniente, demasiado insolente, demasiado subversiva para una sociedad ordenada como la nuestra”.
—¿Qué te atraía de su subversión?

“Ella tenía muchos conflictos con las cosas que se suponía que tenía que ser: esposa, madre, hija… Ninguno de esos roles los cumplía bien de acuerdo a la sociedad de esos años, que no es tan distinta a la de hoy. Se mantiene un fondo conservador y represivo, más débil hoy día, pero que sigue dictando normas sobre las cosas que una mujer tiene que ser y hacer. Teresa fue una mujer adelantada y transgresora. No tenía claro hacia dónde, pero sabía que tenía que salir del encierro y ese impulso tenía que ser reivindicado”.

— ¿Su historia hoy, sigue vigente a su juicio?

“Tiene mucha vigencia: muchas mujeres siguen deseando cosas que aún no pueden lograr. A pesar de que las cosas han cambiado, hay muchas libertades que aún no llegan. Las mujeres aún no podemos decidir que hacer con nuestro cuerpo: seguimos siendo reprimidas. Basta con pensar en el fallo del Tribunal Constitucional sobre la píldora del día después… Además, la violencia intrafamiliar, que hoy no puede estar más vigente, también es parte importante de la película. Su marido le dice en un dialogo: «aquí en la tierra, la ley soy yo», y esa es una idea en la que todavía creen muchos hombres. Aún existe una especie de propiedad sobre la mujer y Teresa no quería ser propiedad de nadie. Por eso a mi me gusta”.
—¿Hiciste un retrato 100% fiel de su vida?

“En la película hay licencias y hartas. Es una versión sobre su vida, pero de ninguna manera pretende ser un documental. Hay cambio de nombres, de cosas, de lugares, incluso algunas situaciones, porque había que sintetizar de alguna manera. Ella se vinculó con muchos más intelectuales de los que la película puede contar. Hay muchas Teresas: la de Valle Inclán, la de Ernst, la de García Lorca, la de Romero Torres, la de Huidobro…”

—¿Y cómo es la Teresa de Gaviola?

“Es una Teresa que transita entre eros y thanatos, con una tranquilidad salvaje. El sexo y la muerte para ella eran cosas muy integradas, las dos formaban parte de la misma olla a presión. Y era más libre que intelectualmente rupturista o teórica: su vida es una gran puesta en escena y su obra, que fueron básicamente diarios, el registro de esa gran performance”.


—En “Teresa” logras hacer una película de época, pero distinta a los que se acostumbra en el género: es muy íntima, contemporánea y algo desordenada


“«Teresa» no es una película de época tradicional: yo buscaba una mirada más ecléctica. Buscaba una mirada desde el hoy y lo que me preocupaba era lograr que fuera una película muy subjetiva, muy desde Teresa. Buscábamos una cosa un poquito desordenada, un poco impresionista, que se detuviera en los detalles y a veces se caotizara, que tuviera trazos de ella. Por eso optamos por una cámara inquieta, que respirara y con bastantes movimientos en mano, que de alguna manera estuviera viva”.
Wilms está vigente: muchas mujeres desean cosas que aún no pueden lograr.

“«Teresa» no es una película de época tradicional: busco una mirada más ecléctica”.


Teresa “de la Cruz”:


No es extraño que la biografía de Teresa haya devenido en un largometraje: su vida, marcada por la belleza, su cuna aristocrática y su nulo respeto por las convenciones sociales, no fue demasiado distinta del argumento de una opera. Es la historia de una joven a quien recluyeron por adúltera en un convento y que escapó de allí, gracias a Vicente Huidobro, para hacerse un nombre en las letras.

Corría 1921 y en Paris, poco antes de su deceso por sobredosis de veronal, Teresa Wilms Montt, quien como escritora se hacía llamar Teresa de la Cruz, declaraba que no había amado. A los pocos segundos se rectificaba: había amado a Anuarí, un joven argentino que se suicidó, frente a ella, al no poder aceptar perderla, hace años, cuando todavía vivía en Buenos Aires.

Sin embargo, los relatos de la vida de Teresa, incluida la película de Tatiana Gaviola, cuentan una vida siempre marcada por los hombres. Primero, como una niña aristocrática que, nacida en 1893 en Viña del Mar, buscaba en su padre el apoyo que jamás encontró en su madre. Luego como la hermosa joven que huye para casarse con un hombre al que sus padres no aceptan y por el que deciden olvidarla para siempre. Más tarde como la mujer a la que su esposo, Gustavo Balmaceda, le quitó a sus dos hijas y la hizo encerrar en un convento, todo en castigo por su infidelidad con uno de sus primos, Vicente Balmaceda. Su liberación también tiene rúbrica masculina: se la debe a Vicente Huidobro, quien la ayuda a huir del convento y se la lleva a Buenos Aires, dónde Anuarí es quien revive su tragedia. Más tarde, cuando ya haya emigrado a Europa será la musa de otros hombres: Valle Inclán, Romero y Torres, Ernst y muchos otros.

Todo eso es cierto, pero también hay otra Teresa, la que ella decidió ser cuando dejó Chile: Teresa de la +, la escritora que publicó al menos seis libros durante su vida, obtuvo críticas brillantes en Buenos Aires y España, incluida una Cruz Meritoria entregada por la corona española en 1918, y de la que en Chile, durante décadas, solo se publicó una pequeña compilación póstuma titulada “Lo que no se ha dicho”.

Y tampoco podemos olvidar a la Teresa madre, que no es otra que la Teresa suicida: tras estar cinco años separada de sus hijas, Elisa y Sylvia, el azar y la ayuda de algunos diplomáticos le permitieron retomar contacto con las niñas, quienes se encontraban en Paris junto a su abuelo paterno. Esa Teresa no pudo soportar el fin de la misión diplomática de su suegro y el regreso de sus hijas a Chile. Ésa se las llevó a todas con una sobredosis de veronal el 24 diciembre de 1921. Todas tenían una pasión fatal e indomable.

miércoles, 11 de junio de 2008

!Por Fin Se Estrena "Clase"!.


CLASE
Género: TEATRO
Temporada: Desde el lunes 23 de junio
Horarios: Todos los lunes 21:00 hrs.
Precios: $4000 grl. $2000 est. o tercera edad
Elenco: Francisca Lewin y Roberto Farías
Dirección: Guillermo Calderón
De: Guillermo Calderón
Descripción: Un profesor de enseñanza media llega una mañana a hacer su clase. Al entrar a la sala se da cuenta que solamente hay una alumna presente. Ella le dice que el resto de los alumnos está en la calle marchando por mejoras en la educación. El profesor decide hacer una clase especial en la que expone febrilmente su posición ante la vida y sus frustraciones políticas. Finalmente la alumna pide la palabra para hacer su disertación, que es la única razón por la cual no salió a marchar con sus compañeros. El profesor se sienta y escucha. Lo que ella dice lo expone como un profesor sin futuro y le muestra un camino de redención imposible.

lunes, 14 de abril de 2008

Francisca Lewin Convesò En El Podcast De tvn...



No pude subirlo porque la pagina no me deja hacerlo, pero, los interesados e interesadas que aùn no lo ven aquí está la dir: http://teleseries.tvn.cl/ViudaAlegre/videos.aspx?idc=24870&t=6
Con Cariño Para Ustedes (ADMIN).

sábado, 12 de abril de 2008

Francisca Lewin será Irina, La Hermana Menor En La Obra (" Las Tres Hermanas" ).

Francisca Lewin, Blanca Lewin y Bárbara Ruiz-Tagle protagonizarán la obra de Antón Chéjov. Se estrenará en noviembre en Mori, bajo la dirección de Víctor Carrasco.

Será probablemente uno de los proyectos teatrales imperdibles de este año: "Las tres hermanas", la sombría pieza del dramaturgo ruso Anton Chéjov, regresa a las salas locales, esta vez dirigida por el guionista de teleseries Víctor Carrasco. A cargo de las melancólicas Irina, Olga y Masha está un trío de rostros de televisión: Blanca Lewin, Bárbara Ruiz-Tagle y Francisca Lewin.

La obra, que se estrenará en noviembre en Mori Bellavista, es la última parte de un proyecto mayor de Carrasco, compuesto por tres montajes que se estrenarán este año y cuyo objetivo es celebrar su década dedicado a las tablas. En "Las tres hermanas" lo acompañan además Diego Casanueva y Juan Pablo Ogalde.

La idea de Carrasco es traducir personalmente el original, sobre una culta familia provinciana en la ya decadente Rusia zarista del siglo XIX, escrito por Chéjov en 1901. En la tarea le ayudará una especialista, y su objetivo es hacer un montaje integral del texto: "Es un paso bien difícil de lograr", cuenta Carrasco. Según él, el teatro clásico se conoce y profundiza muy poco en Chile, porque prácticamente no llegan buenas traducciones: "Siento que ésta es la única vía de dar a conocer a los autores de buena forma".

La historia cuenta la vida de las hermanas Prozorov, quienes están constantemente recordando su paso por Moscú como una de sus etapas más esplendorosas. Así se crean rasgos muy marcados en las tres hermanas: Irina (Francisca Lewin) es la menor y la más esperanzada; Olga (Blanca Lewin) es una maestra de escuela que se ha hecho cargo de la casa, y Masha (Ruiz-Tagle) debe hacer frente a una vida rutinaria. "Es una obra que siempre quise hacer", confiesa Blanca Lewin: "Es un registro por el que hay que pasar, y creo que éste es un muy buen momento". Para Francisca Lewin, este montaje significa un reencuentro con un personaje que ya hizo mientras estudiaba teatro en la UC: "Me pareció una invitación bastante interesante, que espero disfrutar en todo el proceso".

Para llevarla a escena, Carrasco está trabajando con el diseñador teatral Fernando Briones: "La idea es trabajar a partir del paisaje. La estepa es muy importante para Chéjov y desde ese punto de vista no va a ser un montaje realista", concluye.

"No me interesan las versiones. Hay un misterio a descubrir en los textos tal como fueron escritos".
VÍCTOR CARRASCO

lunes, 7 de abril de 2008

Francisca Lewin nos Contará La Vida De La Poetiza Chilena Y Amante De Vicente Huidobro Como Parte De Un Proyecto En Bicentenario.


TERESA EN FUGA (PROYECTO BICENTENARIO)

Telefilm de 55 minutos, dirigido por Tatiana Gaviola, que narra la vida de Teresa Wilms Montt (Francisca Lewin), una joven de la aristocracia chilena de Valparaíso de principios de siglo, que tiene una intensa vida pasional para los cánones de su época. Teresa se escapa de su casa a muy temprana edad con Gustavo Balmaceda (Juan Pablo Ogalde), con quien se casa y tiene dos hijas. Sin embargo, se enamora de Mariano (Álvaro Espinoza) el primo de Gustavo. Cuando la familia se entera, le quitan sus hijas y a ella la declaran interdicta encerrándola en un convento. El poeta Vicente Huidobro (Diego Casanueva), al enterarse del encierro de Teresa, la visita y se enamora de ella. La ayuda a escapar de su encierro y huyen a Argentina. Desde ahí en adelante, la vida de Teresa se hace cada vez más intensa y trágica.

domingo, 30 de marzo de 2008

Francisca Lewin: "Soy muy autoexigente"

Francisca Lewin: "No tengo discursos hechos"

La actriz que partió su carrera en la pantalla chica protagonizando la teleserie juvenil 16, este año deja los roles de niña para dar vida a la intensa escritora Teresa Wilms Montt en un telefilme de Tatiana Gaviola. La fama se la toma con tranquilidad porque, afortunadamente, casi nunca la reconocen en la calle. Pero confiesa que lo que más le cuesta es dar entrevistas y expresar su mundo con palabras.


Aunque su imagen está repartida por todo Santiago en enormes carteles que promocionan la telenovela Viuda Alegre (TVN), Francisca Lewin avanza entre la gente y se mimetiza hasta alcanzar el anonimato. Casi siempre es lo mismo y eso a ella le encanta. "No se dan cuenta de que soy la misma que sale en la tele", dice riendo esta actriz que también fue rostro de una marca de zapatillas el año pasado. Durante esta conversación, realizada en un café y luego caminando varias cuadras por Providencia, lo comprobamos: su figura frágil y sus enormes ojos celestes captan sólo una que otra mirada de los transeúntes que logran reconocer su rostro sin maquillaje. "Soy una ciudadana bastante normal, asumiendo que también soy lo que tú dices, rostro y todo eso, pero igual ando por la calle, camino un montón, tomo micro y también ando en auto, salgo a andar en bicicleta, voy a nadar. No me privo de cosas, nunca digo ‘no voy a ir a ese lugar por que me van a molestar’. No. Paso bastante inadvertida. Sé que la gente a veces me ve, pero también sé que la mayoría de las veces no me ve".

-¿Será que te ves muy diferente de personaje a como eres en la vida real?
-¡Claro! Soy como poco llamativa (risas) y la gente espera otra cosa de una. Por eso ser conocida me lo tomo con tranquilidad, porque no es una cosa avasalladora e invasiva como lo viven otros colegas.

-¿Y cómo vives eso de ser rostro?
-¡Con las zapatillas puestas! (risas) No sé, no le doy mucho espacio en mi vida, sé que está ahí, que convivo con eso, pero no lo pongo como tema porque no me gusta dramatizar. Lo vivo cuando aparecen cosas que me lo recuerdan: una entrevista, alguien que se me acerca en la calle. Pero es un punto más de mi vida, y mi vida está compuesta por hartos temas.

Francisca irrumpió en la pantalla chica hace ya cinco años, como protagonista de la teleserie juvenil 16. El 2005 fue el año de su despegue profesional: hizo la teleserie 17, pasó de la franja juvenil a la prime como protagonista de la fallida producción Los Capo, y debutó en el cine como la angelical Elisa de Se Arrienda, la película de Alberto Fuguet. Por ese rol tuvo buenas críticas y una nominación al premio Altazor. En teatro ha actuado en Romeo y Julieta (relatos del mar) (2002), Un Enemigo del Pueblo (2003) y Una Mirada Desde el Puente (2006).

Hoy, cuando se acerca a los 28 años, es un nombre seguro en las producciones de TVN y un rostro requerido por directores de teatro, como Francisco Albornoz, Gustavo Meza, Willy Semler y el inglés Ian Wooldridge, y de cine como Mauro Barros (No me Toque) o el mismo Fuguet. Bastante huidiza con la prensa, tiene fama de "excesivamente tímida", frase que se repite en las escasas entrevistas que ha dado. "¡Siempre escriben lo mismo!", dice abriendo aún más sus enormes ojos. Y agrega: "más que tímida soy reservada y no encuentro que sea algo ofensivo. Sé que no soy la preferida de los periodistas porque no tengo mucho contacto con ellos, pero no me hago cargo de esos comentarios".

De lo que sí le encanta hablar es de su trabajo en Teresa en Fuga, el telefilme donde la directora Tatiana Gaviola la convirtió en la compleja poeta Teresa Wilms Montt, una mujer de apabullante belleza que a comienzos del siglo XX sorprendió no sólo con su pluma, sino con su postura masona y anarquista. Wilms Montt debió soportar que su esposo Gustavo Balmaceda la encerrara en un convento al descubrir que su propio primo, Vicente Balmaceda, le enviaba cartas de amor a la escritora. Ella logró arrancar de este encierro con la ayuda de su amigo y amante Vicente Huidobro, pero esa libertad no calmó su desencanto. "Morir, después de haber sentido todo y no ser nada" dejó escrito en su diario de vida, poco antes de tomar una mortal dosis de veronal (somnífero y barbitúrico), cuando sólo tenía 28 años.

La realizadora Tatiana Gaviola conoció a la actriz cuando estudiaba en la Universidad Católica y la dirigió en un capítulo de Cuentos de Mujeres. Y si la eligió para encarnar a Teresa fue fundamentalmente porque "es talentosa, muy trabajadora y muy inteligente como actriz. Hay algo de su físico que puede recordar a la escritora, pero eso no es lo importante, porque hay otras que se acercan más a ella. Sabía que Francisca podía dar con el personaje, y la veremos más sensual, con una zona oscura, muy diferente a lo que le vemos en televisión".

Francisca asumió el desafío con fuerza. "Me metí un montón en el proyecto, desde lo obvio de leer la biografía de Teresa y lo que fuera sobre ella. Estaba súper involucrada, me importa mucho por el personaje. Yo decía ´por muchas cosas que tenga que hacer, tengo que tomarlo’ (el proyecto), porque es un personaje impresionante y porque no tengo muchas posibilidades de volver a hacer algo así", dice.

-¿Sentiste nervios, miedo?
-Todo, todo el miedo del mundo. Cientos de veces me dije "no voy a poder". Hubo muchos momentos en que no quise hacerlo y busqué las excusas para decir que no. Era muy intenso todo, el personaje, las expectativas.

-Es que Teresa fue una tremenda mujer.
-Una tremenda mujer y yo llegué a quererla. No sé cómo será el resultado, pero puse todo para que saliera bien y por eso fue un trabajo fuerte, de mucho compromiso.

-¿Qué es lo que más te remueve de Teresa Wilms Montt?
-Teresa me emociona, me conmueve la vida que tuvo, me conmueve que le haya tocado vivir en un tiempo tan equivocado para ella. Tal vez no me conecto profundamente con sus textos a nivel literario, pero sí he logrado ver la profundidad con la que vivía las cosas. Su dolor y todo lo que pasó, su vida fue demasiado…

-Intensa.
-Claro. Imagínate, a la edad que tengo yo, ya había pasado por todo. También me conmueve cómo ella vivía las cosas, porque siento que yo en general puedo ser un poco más fría para tomar ciertas situaciones. Me asombra cómo ella vivía todo tan de verdad, tan profundamente, aunque creo que también era una mujer intelectual y fría. Tampoco me gusta la imagen de la Teresa visceral, poseída y medio loca. Creo que para llegar a publicar un libro y escribir todo lo que escribió, con todo lo que eso implica, corregir, reescribir, tuvo que ser una mujer muy lúcida.

privada en privado...
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"Más que tímida soy reservada y no encuentro que sea algo ofensivo. Sé que no soy la preferida de los periodistas porque no tengo mucho contacto con ellos, pero no me hago mucho cargo de esos comentarios", dice Francisca Lewin y se ríe al saber de que la trataron de diva en una nota de prensa.ver más fotos
Francisca Lewin es la menor de cuatro hermanos y hasta los 10 años creció en la comuna de La Florida, donde desarrolló su gusto por los animales ("los perros son lo mejor", comenta). Después su familia se cambió a Las Condes y ella entró a estudiar a las Teresianas, donde descubrió su interés por el teatro. Siguió su vocación en la Universidad Católica, y estaba recién egresada cuando debutó en la pantalla chica como la colegiala de 16.

Poco más se sabe de su vida privada. A su pareja, padres y hermanos prefiere dejarlos fuera del ámbito público. La actriz aclara que no es por maña ni por exceso de celo. "Cuando la gente se acerca a mí y me pregunta cosas, siempre es de mi personaje en la teleserie, si es buena o mala, con quien pololea, a nadie se le ha ocurrido preguntarme en la calle sobre mi colegio o sobre mi familia, entonces no siento que yo tenga que andar hablando de eso", dice.

-¿Te molesta que se diga que eres diva porque a veces te corres de la prensa?
-¿Dicen que soy diva?

-Así lo leí el otro día en un diario porque no quisiste hablar en medio de una grabación.
-¡Ah, puede ser!, sabes que no me molesta tanto. O sea, no me hago cargo que digan que soy diva porque no me siento identificada con el término. Hago lo que siento en el momento no más, a lo mejor andaba apurada, estaba repasando mis textos…No sé.

En Viuda Alegre Francisca encarna a Javiera, la rebelde hija de Francisco Reyes, un testigo encubierto que, por protección, debe irse a vivir al pueblo costero donde transcurre la acción. Entonces, la chica de 17 años debe comenzar a llamarse Sabina.

-¿No te complica hacer una niña de nuevo?
- No, me entretiene. En Corazón de María (la teleserie de 2007) no era tan niña y la Andrea de Cómplices (2006) era loca, medio zafada. Igual, a pesar de que sean jóvenes, los personajes son diferentes.

-Una digresión. En Corazón de María desapareció tu larguísima cabellera, tu sello durante años.
-(Risas) A mí no me dolió tanto, ahora la echo más de menos. En ese momento no, porque igual me hicieron una base y estaba medio muerto el pelo. Entonces pedí que me lo cortaran, para que creciera más sano, pero ahora ya estoy un poco desesperada, porque se demora en crecer.

Francisca Lewin confiesa que no tiene muchas certezas a nivel teórico: "No me paso la vida armando conceptos de las cosas que pienso. Quizás esté mal. Yo sé las cosas que pienso y cuando tengo que aplicarlas las voy a decir y nunca voy a quedarme callada. Pero no tengo explicaciones elaboradas, no tengo discursos hechos, por eso me enredo. Porque me hacen una pregunta que a nivel de sensaciones sé la respuesta, pero me cuesta traducir en palabras".

-¿Por eso te gusta tanto nadar?
-Puede ser, el espacio del agua es un espacio en que uno está rodeada de sensaciones. Me tranquiliza, me gusta…Bueno ¿viste?, no te lo puedo explicar.

-Leí que estás ensayando la obra de teatro Clase, escrita y dirigida por Guillermo Calderón.
-No he podido, porque he tenido que viajar por la teleserie, pero creo que después de la próxima semana voy a empezar. Es una obra que trata de un profesor que le hace la clase a una sola alumna, ya que todos sus compañeros se fueron a la marcha pingüina. Ella se quedó porque le tocaba disertar y el profesor le habla de la vida, de lo que a él le hubiera gustado que le enseñaran.

-No haces teatro, en temporada, desde 2006. ¿Te da miedo subir al escenario nuevamente?
-Sí, pero no pienso en eso.

-¿Por qué tienes miedo, si siempre has logrado buenas crítica?
-Sí, pero no es sólo la crítica, el nervio es con una. A mí me pasa que soy muy autoexigente, porque para mí ser actriz es algo súper inasible, algo que no tengo acá (muestra la mano). No es algo que maneje y que diga "lo sé hacer". Yo no tengo un control, por ejemplo, de mis emociones. Hay cosas que una va aprendiendo a manejar mejor, pero actuar siempre es un lugar incierto.

-Igual es un espacio de placer, ¿no?
- Sí, absolutamente, por algo una vuelve a él. Yo me conecto con pasarlo bien, y si recuerdo por qué quería ser actriz cuando era chica, la respuesta es porque me entretiene, porque juego. Después, con el tiempo, una le va poniendo toda esa carga de ansiedad, inseguridad, vanidad, orgullo y esas cosas que hacen que la cosa sea más difícil

-¿Y los aplausos, las nominaciones, te ayudan?
-No sé, yo creo que una tiene mecanismos de auto destrucción. Porque digo "ya, me fue bien con Se Arrienda, pero el personaje es totalmente distinto a la Teresa Wilms Montt, que es un personaje histórico". No puedo estar tranquila porque antes me dijeron que estuve bien.

-¿Eres dura contigo?
-Mucho. Siento que puedo cumplir con las cosas y demás que salen, pero yo no quiero eso, quiero que estén lo mejor posible. ¿Me entiendes?

-Eso me dice que estás empezando de nuevo siempre.
-Sí puh.

-Es que hay gente más canchera, que tiene su método en la vida y en lo profesional.
-O también el tiempo da más seguridad. ¡Ojalá! En eso tengo puesta toda mi fe (risas).